Una crisis ambiental, y de derechos

El cambio climático es el problema ambiental más relevante que enfrentamos actualmente. Algunos de sus efectos ya son claramente observables, mientras que otros pueden predecirse a partir de los modelos disponibles. Pero estos efectos no son una cuestión estrictamente medioambiental, ya que la mayoría tienen un impacto directo en los Derechos Humanos. A medida que las condiciones de vida se ven amenazadas, los Derechos Humanos se vuelven imposibles. El cambio climático agrava el problema del acceso al agua, aumenta las hambrunas, inunda territorios donde viven poblaciones enteras o multiplica los problemas de salud. En definitiva, deteriora las condiciones de vida de muchas regiones del mundo, hasta el punto de provocar las migraciones forzadas de millones de personas para salvar sus vidas: son los refugiados climáticos.

Es por todo esto que hablamos de «justicia climática«, porque consideramos el cambio climático como una cuestión política y ética. La justicia climática reconoce que las personas más vulnerables y pobres son las que sufren en mayor medida las repercusiones del cambio climático, pese a que son precisamente las que menor responsabilidad tienen en la crisis.

Para abordar esta emergencia se han adoptado numerosos acuerdos internacionales, no siempre efectivos. El costo de combatir el cambio climático con medidas de mitigación y adaptación debe distribuirse equitativamente entre los países, de acuerdo con las responsabilidades por lo que se ha hecho y la capacidad económica.

Los instrumentos normativos son insuficientes para lograr que los DDHH sean efectivamente reconocidos en la sociedad. Es imprescindible crear una cultura de los derechos que involucre no solo a las instituciones públicas sino a todos los agentes sociales y a los ciudadanos. Para promover esa cultura de los derechos es imprescindible la labor educativa, formativa y de promoción, que no solo se debe llevar a cabo en las escuelas, sino en todos los ámbitos de la sociedad.

El proyecto «Derechos Humanos y Justicia Climática. Congreso y exposición» impulsado por Fundación Mainel con la colaboración de la Fundación Promoción Social pretende contribuir a este modelo de desarrollo sostenible que garantice el cumplimiento de los Derechos Humanos, utilizando como medio la educación y el arte. Las actividades han sido subvencionadas por la Consellería de Participación, Transparencia, Cooperación y Calidad Democrática de la Generalitat Valenciana, y por la Regidoría de Cooperación al Desarrollo y Migración del Ajuntament de València.


Este proyecto se enmarca en la iniciativa “Europa, Ciudadanía y Derechos en el horizonte 2020”, que la Fundación Mainel planeó en 2014 junto con el Departamento de Filosofía del Derecho y Filosofía Política de la Universitat de València para la realización de una serie de congresos internacionales sobre Derechos Humanos, con el objetivo de contribuir al fomento de la cultura de los derechos humanos que involucre no solo a las instituciones públicas, sino a todos los agentes sociales y a la ciudadanía.

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